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Sigue resplandeciendo

Entrada publicada el 5 de Noviembre de 2009 por John Tones

De sencillamente asombroso puedo calificar el análisis (aparentemente un extracto de un texto mucho más denso que no logro rastrear) que se han marcado en la innavegable Mstrmnd a propósito del clásico El Resplandor de Stanley Kubrick. El análisis, profusísimamente ilustrado, desvela un mensaje acerca del que yo, particularmente, no me había percatado más allá de lo anecdótico, pero que en Mstrmnd aseguran que vertebra todos y cada uno de los planos de la película: El Resplandor habla de la aniquilación de los habitantes originales de América a manos de los colonos y de la posterior venganza de los espíritus de aquellos, impregnando las construcciones y la cultura de los recién llegados. El Hotel Overlook y los mundanos problemas de los Torrance son un buen ejemplo de ello.

Kubrick plagó de referencias a la simbología y cosmogonía indígena los pasillos del Overlook. Desde las zigzagueantes líneas que surcan la moqueta de los pasillos a la enorme y ubicua “T” del logo de la película, pasando por referencias a la naturaleza, su corrupción y el invasor papel del humano civilizado. Sin embargo, más allá de este interesante pero al final muy anecdótico rasgo temático, el artículo de Mstrmnd triunfa al analizar, plano a plano, la forma en la que el hotel se apodera de los humanos, y cómo Kubrick cuenta esta posesión inmobiliaria que se remonta al pasado, como podemos intuir por el famoso, polémico y jeroglífico plano final.

El Resplandor, supongo que a nadie le pilla de nuevas esta afirmación, es una película muy, pero que muy extraña. Como todas las de Kubrick, por descontado, pero su adscripción a un género del que intenta a la vez respetar y desvirtuar sus códigos (el primero de ellos, y no el más leve, adaptar una novela de un escritor de best-sellers de terror) convierte a El Resplandor en un extraño potaje genérico a medio camino entre el dinamitaje y la consagración del lenguaje del cine de fantasmas. Mstrmnd, además de desentrañar las extrañas referencias a la América pre-colonial, desnuda la planificación de Kubrick, esa que hace que la película sea tan rígida y, a la vez, imprevisible: planos que son réplicas o reflejos perfectos de otros planos, secuencias que sirven como respuesta o estribillo a otras que vimos una hora antes, personajes que se relacionan entre sí por un inquietante uso de la paleta de color o por posicionamientos paralelos en el plano… La extrañeza que las imágenes de El Resplandor ejercen en el espectador obedecen a una planificación meticulosa y maquiavélica por parte de Kubrick, entramada y apoyada en unos diálogos que no tienen nada de casuales. Por ejemplo, y es solo uno de los múltiples que muestra la web, cuando Jack (que se llama, como Danny, igual que el actor que le da vida, algo a lo que normalmente no se le da importancia, pero que en este caso… no sé yo) se incorpora de la cama una mañana y menciona un caso de deja vu (un espejo cerebral), y afirma haber dormido demasiado, cuando más adelante tendrá insomnio. Jack hace un comentario sarcástico a Wendy (sarcasmo: un espejo lingüístico invertido entre significante y significado) que sirve como reflejo de la primera actitud maquiavélica de Jack, cuando soltó otro sarcasmo a su hijo en el coche camino del hotel, y que supone la primera vez que Jack se expresa de forma no completamente blanca en la película.

¿Imaginaciones de la web o psicosis de Kubrick? Quizás un poco de ambas cosas. Pero está claro que Mstrmnd destripa por qué algunas imágenes que habíamos tragado como convencionales nos resultaban tan inquietantes. Como cuando Jack mira en unas cuantas ocasiones directamente al espectador. O las apariciones de las gemelas, que damos por sentado que son gemelas, pero no lo son, en una especie de asimetríaa sutil. O por ejemplo, cuando Danny está viendo Verano del 42 en la televisión, aparte de producirse reflejos de la pantalla en el suelo y de prolongar el juego símbologico de trazados indígenas en la alfombra, se puede comprobar que la televisión… no está enchufada.

Pero sin embargo, la gran revelación de este artículo de Mstrmnd son las capturas que muestran fundidos de transición entre escenas. En muchas ocasiones, se usan esas capturas para subrayar el cuidado que Kubrick pone en el lenguaje: personajes que se superponen sobre escenarios, dotando de significaciones a ambos, o protagonistas que se funden entre sí, clasificando jerarquías de humanos y lugares en una compleja red de relaciones. Pero también transmiten algo que no se menciona en el texto y que contribuye a forjar esa sensación de que El Resplandor le habla al espectador a un nivel meramente subconsciente: ese ambiente fantasmagórico que funde pasado y presente en una sola realidad, y que se ejemplifica en gente que se diluye y se reconstruye en otros lugares, en otras épocas, como espíritus que no logran instalarse en ningún sitio concreto. Tenemos tan asimiladas ciertas formas del lenguaje cinematográfico que a veces se nos despita cómo suponen la destrucción de la realidad tal y como la conocemos, para construir otra líquida, inconsistente, fantasmagórica. Y quizás, de todas las revolucionarias andanadas contra las convenciones que lanzó El Resplandor al público de su época, esta es la más devastadora y profunda de todas.

No me olvido de ustedes

Entrada publicada el 27 de Octubre de 2009 por John Tones

Y les tengo preparado un post mastodóntico. Mientras llega, les recuerdo que cada día posteo en Dosis Mínima. Sin falta. Y que mientras, recuerden que no es importante lo que se deja de hacer, sino cómo se explica.



Mínimas dosis

Entrada publicada el 12 de Octubre de 2009 por John Tones

Tal y como dictaminó un amigo cuando supo de este nuevo proyecto, mi manera de afrontar las crisis de falta de tiempo es zambullirme en… tinglados que agraven las crisis. Así que me he montado un blog nuevo. El título es Dosis Mínima y de eso va: confiado en que el formato blog aún tiene cosas que decir en cuanto a búsqueda de nuevas formas expresivas para la crítica, nuevas periodicidades, y nuevo racionamiento y distribución, en fin, de las dosis de información, me planteo un reto radical, sencillo y suicida con Dosis Mínima: postear una crítica al día.

Con un solo post en su página principal, mi intención (lean más al respecto en lo que considero que es la dosis mínima) es publicar 365 veces al año (a ver cuánto tardo en reducirlo a “solo los días laborables“), y las reseñas (de películas, libros, música, juegos y demás etcéteras) serán por necesidad concisas, breves y focalizadas. En un principio quería que solo los amigos leyeran la web durante un periodo inicial de pruebas, pero qué demonios: igual la semana que viene estoy llorando sangre y acumulando posts atrasados. Ahí queda el experimento. Se admiten porras acerca de la duración y efectividad del experimento, pero no sean cabrones: al menos no las hagan a mi espalda.

Este miércoles en El Juglar, Anntona + Wicked Wanda

Entrada publicada el 7 de Septiembre de 2009 por John Tones

Tenemos el honor de telonear al gran Anntona este miércoles en El Juglar, y vamos cargaditos de presentes para todos: nuevas versiones, un temazo nuevo con el que abriremos el show y casi con total seguridad (a la imprenta nos encomendamos), la maquetaza en formato físico. Wicked Wanda Manda, the CD-R. De momento, ahí tienen un incitante cartel-remix (pinchen para verlo mega-giga), obra de Chili Temple, para que vayan abriendo boca. Porristas muertas y 1423 risas, este miércoles en El Juglar.

Holocausto sonoro en el Wurli

Entrada publicada el 21 de Febrero de 2009 por John Tones

Sonamos un poco más nítidos, en realidad. Pero el caos y las palabrotas están ahí.