Una cosa que no saben + miedo vampírico adolescente
La cosa que no saben se la digo rápido: este es el post número mil de El Focoblog. Cosa que realmente no quiere decir demasiado, porque hay muchos de relleno, unos cuantos de spam, bastantes sin ningún interés y bueno, quiten la paja y se nos queda un blog escasito. Pero son mil, son muchas letras y, sobre todo, mucho tiempo. Así que bueno, acabamos de darnos los vivas y los a topes por el bienvenido rediseño y la limpieza a fondo, no vamos a empezar otra vez, pero ahí queda eso en cualquier caso.
Ayer les enseñba un dibujo de Guillermo Mogorrón, y hoy otro. Es el que acompaña a Más allá del crepúsculo, título de indisimuladas intenciones para una historia que se ceba en la blandurriez de las nuevas historias de romances de ultratumba para adolescentes. No tengo nada en contra de los cuentos de horror suavizados para audiencias jóvenes: Yuyu, que publico cada quince días en esa estupenda idea de Libro de Notas que es Pequeño Libro de Notas (que se empeña cada semama en proporcionar a niños y adolescentes ficción y ensayos de calidad, y adecuados para sus gustos y sus necesidades), está muy orgullosa de no tener sangre, sexo ni violencia, y sin embargo, intentar inquietar a sus lectores cada semana. Maullidos, el cuento de hace quince días, es lo más parecido a lo que yo entiendo por «gore para todos los públicos», pero recordé con un escalofrío, mientras lo escribía, a El Misterio de Chimney Rock, libro-juego de Elige tu propia aventura que me proporcionó no pocas pesadillas infantiles, hasta el punto de obligarme a esconderlo dentro de un armario para no toparme con él ni accidentalmente.
Más allá del crepúsculo es mi particular derechazo al grave problema de Crepúsculo: la suavización de la otredad del monstruo clásico hasta convertirlo en un memo con sentimientos de adolescente en celo. Se puede hacer horror para menores de edad sin necesidad de que éste sea excesivo, perturbador o transtorne alguna mente infantil. Mi principal referente, por ejemplo, es 12 relatos inquietantes, un recopilatorio de horror para todos los públicos editado por Austral Juvenil en 1988. Recuerdo con un escalofrío las vívidas historias de muñecas poseídas, fantasmas de tiempos remotos, instrumentos musicales endemoniados o mascotas del infierno (aquellos feístas dibujos del magnífico Tony Ross ayudaron no poco). Revisadas hoy, cuando empezaba a preparar Yuyu, está claro que el impacto no me ha resultado ni remotamente similar: las historias son simplistas, gustan del tópico y los lectores curtidos nos las sabemos de memoria. Pero aún así, conservan un saludable interés por lo morboso y lo demencial, por perturbar la normalidad de los niños mostrándoles que el mundo de los adultos puede ser no solo incomprensible, sino peligroso e inexplicable.
Crepúsculo no quiere ser literatura de horror, pero no aguanto que lime las asperezas de los monstruos de toda la vida, que convierta a los hombres-lobo en amistosos peluches y a los vampiros en conquistadores de ultratumba. Mi Más allá del crepúsculo es, pues, un ajuste de cuentas que llevaba tiempo queriendo hacer. Disfruten de él, del estupendo dibujo de Guillermo y del boceto previo que El Focoblog les muestra aquí en exclusivita.














